Deficiencia de Vitamina D: Realidad Chilena

La vitamina D es una biomolécula fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Este nutriente es sintetizado en la piel luego de la exposición a los rayos UVB del sol, y también es posible obtenerla a partir de algunos alimentos de origen animal como pescados grasos, algunos mariscos, huevos y vísceras. Sus funciones son múltiples, siendo considerada una hormona cuyos receptores se encuentran en casi todas las células del cuerpo. 

Por diversas razones asociadas al estilo de vida actual, la deficiencia de vitamina D en la población ha ido en aumento, y esto no sólo ocurre en Chile, sino que es un problema a nivel mundial, ya que se estima que en el mundo más de mil millones de personas tienen algún grado de deficiencia de esta vitamina (Naeem, 2010). En nuestro país, estudios recientes han revelado una alarmante realidad. Por ejemplo, en mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años) y adultos mayores, se encontró que más de un 80% de las personas tiene algún grado de deficiencia o insuficiencia de vitamina D, y entre un 15 y un 20% de ellas tiene una deficiencia severa de esta vitamina (la que se define como una concentración menor a 12 ng/mL de sangre) (ENS 2016-2017).

Cuando buscamos las razones de la alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en la población chilena, se pueden establecer distintos factores, como:

  • Baja ingesta de alimentos que son fuente natural de este nutriente. Por ejemplo, los pescados grasos como atún, jurel y salmón, pueden aportar entre 100-500 UI de vitamina D por porción, cantidad suficiente para suplir las necesidades diarias de una persona. Pero, lamentablemente, se estima que sólo un 10% de los chilenos consume regularmente pescados (ENS 2016-2017).
  • Escasa disponibilidad de alimentos fortificados. En Chile, son muy pocos los alimentos fortificados con vitamina D, dentro de los que se cuentan algunos productos lácteos o bebidas vegetales y cereales para el desayuno. Además, las dosis de fortificación son bajas e insuficientes, y esto no sólo se debe a un problema de la industria alimentaria, sino que también a una legislación que no ha actualizado los valores apegándose a las recomendaciones internacionales de ingesta de este nutriente. En Chile, la Dosis Diaria Recomendada (DDR) de vitamina D es de 200 UI, mientras que en Europa este valor varía entre 400 y 600 UI y en Estados Unidos llega hasta las 800 UI. (Leiva et al., 2020)
  • Insuficiente exposición a la luz solar. Se estima que este factor es el más importante a la hora de buscar las razones que determinan la alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en la población. El estilo de vida actual, con largas horas de actividades sedentarias bajo techo, poco tiempo para el esparcimiento y las actividades al aire libre, sumado a la publicidad que se ha hecho acerca de los efectos nocivos de la exposición prolongada a los rayos UV, han hecho que las personas no reciban la cantidad y calidad adecuada de exposición solar para permitir la síntesis de esta vitamina en cantidades suficientes.
  • Otros factores característicos de la población chilena. Existen otros factores que afectan la capacidad del cuerpo de producir su propia vitamina D, como es el envejecimiento o tener piel altamente pigmentada, además de condiciones que hacen que disminuya su concentración en la sangre, como enfermedades que disminuyen la capacidad del organismo de absorber nutrientes a nivel intestinal (enfermedad celíaca) o, más comúnmente, la obesidad. En este aspecto, vale la pena destacar que se estima que el 87% de los chilenos es sedentario, 71% de la población tiene malnutrición por exceso y cerca de un 31% sufre de obesidad (ENS 2016-201).

Afortunadamente, ya se están tomando algunas medidas para revertir esta situación. A partir del año 2024 toda la leche y el pan (harina) que se comercialice en Chile, deberá ser fortificada obligatoriamente con vitamina D. Junto con esto, esperamos que la legislación chilena se siga actualizando y considerando las recomendaciones internacionales en cuanto a las dosis de fortificación y los valores de la DDR, con lo que se podría conseguir que, en algunos años, las estadísticas de deficiencia de esta importante vitamina sean menores, con los consiguientes beneficios para la salud de la población.

Referencias:

Naeem, Z. 2010. Vitamin d deficiency- an ignored epidemic. International Journal of Health Sciences, 4(1), V–VI.

Ministerio Nacional de Salud, 2018. Encuesta Nacional de Salud 2016-2017. Disponible en: http://epi.minsal.cl/ wp-content/uploads/2018/03/Resultados-Vitamina-D. pdf 

Instituto Nacional de Estadísticas, 2018. Estimaciones y proyecciones de la población de Chile 1992-2050. Total país. Disponible en: https://www.censo2017.cl/descargas/proyecciones/sintesis-estimaciones-y-proyecciones-de-la-poblacion-chile-1992-2050.pdf 

Leiva, C., Borzutzky, A., Le Roy, C., Rojas, L., 2020. Deficiencia de vitamina D: propuesta de modelo chileno para una política nacional de fortificación alimentaria. Temas de la Agenda Pública, 15(124), 1-18. Centro de Políticas Públicas UC.

Publicaciones Similares